Una distopía boliviana

Por Carlos Jáuregui

 

  • Título: En el cuerpo una voz
  • Autor: Maximiliano Barrientos
  • Editorial: Almadía/ Eterna Cadencia
  • Lugar y Año: México, 2018 (Buenos Aires, 2017)

 

Maximiliano Barrientos (Santa Cruz, 1979) relata la historia de dos hombres que, en una Bolivia distópica, arrasada por la guerra civil, han sido encomendados por el Ministerio de Cultura a recorrer las comunas del país para recabar un testimonio colectivo con el fin de que no se repitan las masacres del pasado.

El argumento del relato consiste en la experiencia personal que ambos reporteros tuvieron del conflicto, según su edad y las condiciones al momento de vivirlo, lo que contradice en ocasiones qué entiende cada uno por justicia al debatir la memoria histórica. El menor de ellos –demasiado pequeño para recordar a detalle los acontecimientos– critica la postura del mayor quien, en plena edad adulta, lleva el recuerdo en carne propia y prefiere el olvido.

A lo largo de parajes destrozados y un entorno de violencia muy de corte latinoamericano las historias se entremezclan con los relatos de las víctimas que confunden el presente con el pasado; aparecen brigadistas desertores que aseguran que sus muertos envejecen con ellos y personajes fluctuantes, como una escolta de soldados que, pese a haber presenciado cientos de actos barbáricos, siguen vomitando con el olor de la carne quemada.

Todas estas historias y recuerdos llevan un común denominador: un General que, a base de ejecuciones y canibalismo, sella su leyenda en las comunas por donde pasan las brigadas militares. La excesiva violencia y el amedrentamiento injustificado sólo es comprensible al cotejarlo con las guerras civiles y los derrocamientos propios de nuestro continente. La devastación y ruinas presentadas como un mundo McCarthyano, en realidad son análogas a cualquier paraje de la actualidad latinoamericana, donde se comprueba diariamente hasta dónde puede llegar el sadismo:

Sus cerebros procesaban la barbarie, convertían la masacre en información útil. Sobrevivían al mezclarse con todo lo que les provocaba asco, al romper la frontera que los separaba de lo que hasta ese momento era espanto”.

Junto al General se presenta una voz compuesta de recuerdos e impulsos, que utiliza los cuerpos humanos como transmisores y se esparce a través de los personajes como un aceite viscoso que impera sobre ellos y los manipula como en la película Fallen  de Gregory Hoblit.

La voz arrastra una polifonía y un deseo de subsistencia tal que vincula a víctimas y victimarios, cobrando fuerza en el momento en que, doce años después del armisticio, los reporteros tienen la oportunidad de encararse con el General.

Algo que se le puede reprochar a Maximiliano Barrientos es la unidimensionalidad de sus personajes. Aun con el preciso manejo de la voz dentro del relato y algunas introspecciones de interés, los personajes carecen de complejidad y repiten el cliché de que los malos son malos por el simple hecho de serlo.

En cuanto a la técnica literaria, la novela sostiene un decidido ritmo raudo y morboso a posta, lo que convida al lector a pasar de hoja con la misma prontitud, pero deja un resabio de serie televisiva moderna, donde lo importante está en presentar una resolución del conflicto y no en el desenvolvimiento  ni la trascendencia del mismo.

 

bio Jáuregui

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