Los imprecisos límites del fan

Por Pablo Silva Olazábal

 

  • Título: Carlota podrida
  • Autor: Gustavo Espinosa
  • Editorial: Hum
  • Lugar y Año: Montevideo, 2009

 

En 2009 Gustavo Espinosa (1969) “movió el avispero” literario uruguayo con esta novela, Carlota Podrida, que cuenta una historia donde une el ambiente humillante de los suburbios de una pequeña ciudad uruguaya, cercana a Brasil, con el glamour internacional de Charlotte Rampling, la aclamada actriz británica de tantas películas clásicas, algunas de fuerte contenido erótico como “Portero de Noche”, (la cual narra la relación sadomasoquista entre un ex nazi y su prisionera en un campo de concentración).

La novela comienza con el anuncio de que la diva llegará, en el marco de una gira internacional de la UNICEF, a la remota ciudad de Treinta y Tres. En sus suburbios vive el protagonista, quien es un fanático admirador de la estrella. Abrumado o impulsado por el hecho de que un sueño imposible se hará realidad, se impone la obligación de estar a la altura del milagro. Es entonces que decide hacer algo importante, se propone secuestrar a Charlotte Rampling. Para ello recluta a un equipo de cómplices verdaderamente desastroso, y todo el asunto se va por carriles inesperados y previsiblemente paródicos.

La anécdota le sirve a Espinosa para reflexionar, entre otros temas, sobre las relaciones entre el encanto virtual de las celebridades y la dura realidad del último de los barrios de un pueblo perdido en una lejana república del cono sur.

Un poco a la manera de “La balada de Johnny Sosa”, de Mario Delgado Aparaín, la novela analiza el fenómeno avasallante de la alienación cultural, impuesta por la cultura de masas en los últimos cien años, que ha generado contradicciones como ésta: se puede querer y admirar a una lejana estrella mediática y sentirla cultural y emocionalmente mucho más próxima que cualquier otra experiencia local.

Así, cuando alguien con el pretexto de “liberarnos” nos quiere arrebatar esa experiencia,  defendemos con pasión nuestro derecho a conservarla. Sin pretender en absoluto ser una novela de tesis, Gustavo Espinosa vuelve a plantear un asunto tan viejo y tan actual como El Quijote: el misterio de cómo la alienación cultural puede llegar, en determinadas circunstancias, a convertirse en identidad cultural.

Gustavo Espinosa es un escritor uruguayo multipremiado, autor de las novelas China es un frasco de fetosCarlota podrida, Las arañas de Marte y Todo termina aquí, además del poemario Cólico miserere.

 

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