Borges para llevar (o para ir comiendo)

Por Pável Granados

 

  • Título: Borges esencial
  • Autor: Jorge Luis Borges
  • Editorial: Real Academia de la Lengua
  • Lugar y Año: Madrid, 2017

Esta nueva selección de textos de la Real Academia nos presenta una interesante oportunidad para siempre tener a la mano la obra de Borges y poder llevarla con nosotros a donde nos depare el futuro. Se trata de un artefacto indispensable para el lector nómada; basta de pagar costosas mudanzas y equipaje extra, Borges esencial (si bien creemos que la obra completa de Borges es esencial) nos ofrece una versión portátil para trasladar laberintos, espejos metafísicos y bibliotecas inventadas a un bolsillo de distancia. A continuación, Pável Granados nos comparte su lectura personal de la eternidad en la obra borgeana. 

Borges (1899-1986). Único autor que no ha pasado por el limbo del olvido por el que pasan los escritores después de su muerte. Editado otra vez por la Real Academia de la Lengua, parece nuevo. Y eso que sus ideas son lo más antiguo que hay: las de la Teología, inamovibles; inamovibles porque sostienen el edificio de lo eterno. Las nociones eternas se filtran por las rendijas de sus cuentos. Por ejemplo, en “El inmortal” se camina prolongadamente a lo largo de años, hasta llegar a la ciudad de los inmortales. Mientras que los mortales utilizan las construcciones para vivir, para aquellos todo eso no tiene sentido. De ahí que la extravagante y monstruosa ciudad cause repulsión: calles sin rumbo, escaleras sin destino, pasillos que no conducen a ningún sitio. Nada de lo mortal tiene sentido para esos habitantes, pues una vez que se dieron cuenta de la inutilidad de esa ciudad (o se aburrieron de ella), la abandonaron. Por esta razón no tiene rastro humano. Bueno, rastro sí; humanidad es lo que no existe, sino un viento de inhumanidad que la atraviesa. Quién sabe cuándo fue abandonada para convertirse en disfrute solitario del narrador. Y de pronto, pienso que la obra de Borges es como esa arquitectura inmortal. Los lectores pasamos y ella quedará. A nuestro paso, podemos ver las deformaciones infinitas de la eternidad. Bibliotecas más extensas que el Universo, memorias que sólo Dios puede concebir. ¿Qué son estos cuentos si no proyectos de infinito? Aquí vivió alguien mientras los concibió. O más bien: sustituyó el vivir por el crear. Ya desde siempre, ésa ha sido la tentación (por lo menos, la mía), de mejor crear para no tener que vivir. Pero, espera, la vida afuera… hace una brisa que provoca, las calles están oscuras, hay algo incitante en el vaivén de los árboles por la avenida, ¡todavía no!, permíteme, déjame intentar la vida una vez más, por lo menos. ¿Cuándo te encerrarás por fin en esta arquitectura que te liberará de vivir? Recuerda la enseñanza: la cifra que el destino te da para mirar la luna es una, inamovible, y tú sigues persistiendo en la vida… ¡Es ridículo! persistir en vivir allá afuera. ¿Es que no te das cuenta de que no hay afuera? Una vez que has entrado a esta literatura, el mundo se vuelve un guante de dos lados: literatura y filosofía. Quédate a jugar este juego de enigmas, los cuales esconden una pregunta, única y definitiva, a saber: ¿El mundo de Borges es literario o filosófico?, ¿qué determina qué? Toda su obra es el resultado de suponer, en la literatura, qué pasaría si la filosofía idealista fuera cierta. Esa suposición y sus derivaciones infinitas. Madeja de naderías que entretejemos para distraernos de lo cotidiano.

 

Pavel Granados bio

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