Bienvenidos a Chile

Por Miguel Blasco

 

  • Título: Facsímil
  • Autor: Alejandro Zambra
  • Editorial: Eterna Cadencia / Sexto Piso
  • Lugar y Año: México, 2015

 

Facsímil es el cóctel Molotov, la cagada en medio del salón, el corte de mangas, el escupitajo con moco que Alejandro Zambra le lanza a su Chile natal.

“Chile es una puta mierda y todos ustedes lo saben”, sería el escalofriante resumen de uno de los libros más incómodos y demoledores, escrito desde la rabia más profunda y visceral que yo recuerde en lo que va de siglo. Y, ojo, que este es un siglo bien rabioso: Virgine Despentes, Tiqqun y el Comité Invisible, Foster Wallace, Isaac Rosa, Houellebecq, etc…

Una bomba de relojería de apenas 100 páginas, una mina oculta en el centro del jardín. Zambra, quien durante una conversación hace algunos años nos confesó que le hubiese encantado ser montador de Cine y es lógico puesto que todas sus novelas, poemas y cuentos son un cuidadísimo trabajo de post producción, un puro sajado de lo accesorio, dejando el nervio narrativo al aire, laburo de cirujano también, de cuidador de bonsáis; si toda su obra es cloratita, en Facsímil ha conseguido la cepa para una amenaza bacteriológica a gran escala.

No es extraño que en un país que tiene una ingente cantidad de deudas por resolver con su pasado más reciente aparezcan semejantes estallidos de violencia contenida -contenida en la Literatura- puesto que en las calles las manifestaciones estudiantiles y las huelgas eran el pan de cada día y terminaban normalmente en batalla campal frente a los pacos.

Quiero decir con esto que Zambra no se erige de pronto en Robespierre revolucionario, sino que se suma al carro de un profundo malestar que allá por el 2013/2014 era patente a poco que uno anduviese por el país: chocabas frente a él. Pese a los típicos parches y recetas neoliberales, intuyo que la cosa habrá ido, lamentablemente, a peor.

Y para ejecutar esta lúcida vendetta, Zambra toca la tecla más adecuada: la estructura de Facsímil se basa en el examen de Aptitud Verbal, una especie de examen selectivo estúpido, con preguntas multi opción tipo test engañosas, un suplicio por el que tuvieron (y tienen) que pasar cientos de miles de chilenas y chilenos al año, preparados previamente en el colegio y en el instituto para presentarse a esta prueba que decidirá el resto de sus vidas y que elimina cualquier tipo de creatividad en su resolución. Un burdo trámite. Pero de qué manera más lúdica el escritor -y maestro- consigue darle la vuelta al pato y proponer un divertimento en el que sus propias reflexiones pueden ser juzgadas, en el que aparecen el pésimo estado de la educación, el alcoholismo rampante, los destrozos de la dictadura, el peso de las tradiciones, la cuestión mapuche y un sinfín de males endémicos que afectan a ese país que siempre ha pretendido ser –qué horror- la Suiza de Latinoamérica.

Ese mismo día en el que el escritor chileno nos confesó que no le hubiera importado ser montador, sucedió una cosa por la cual empecé a intuir que no se hallaba del todo a  gusto en su país. Grabábamos una entrevista en la terraza de un restaurante vacío a la hora de la siesta. Una cámara, el trípode, el micrófono y la grabadora de sonido. Acabábamos de llegar, íbamos por la tercera o cuarta pregunta cuando aparece la encargada del local, entra en escena, interrumpe enfadada preguntado qué estamos haciendo.

Me están grabando una entrevista, responde Alejandro Zambra.

¿Y a quién le han pedido permiso?, pregunta ella.

Aquí los chicos montaron la cámara y el audio, no hay nadie, no creo que estemos molestando…

Ya, pero no pueden grabar acá sin pedir permiso, yo no sé lo que están ustedes hablando, pueden decir la pura huevada y salir el local.

Estamos hablando de literatura, le corta Zambra.

Pues no pueden grabar acá, les pido que cierren la cámara y se marchen.

Yo vivo aquí cerca, he venido más veces, pero si nos echa así le aseguro que no voy a volver más.

Pues no vuelva. Guarden la cámara, el trípode, por favor. Y se marchan.

Alejandro mira a cámara y dice: Bienvenidos a Chile.

 

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