Cuentos y relatos libertinos

Por Becubio Reloaded

  • Título: Cuentos y relatos libertinos
  • Autor: Varios autores franceses S. XVII
  • Traductor y editor: Mauro Armiño
  • Editorial: FCE / Siruela
  • Lugar y año: España 2008, México 2010

Tal como apuntó el filósofo Baruch Spinoza: «Nadie hasta ahora ha determinado lo que puede el cuerpo», y la sexualidad es la manifestación de mayor intensidad respecto a dicha potencia, pues en ella la experimentación de placer se extiende hasta límites desconocidos que, incluso, lidian con la muerte propia y ajena, vuelven insignificantes los mitos civilizatorios de la maldad, o los vuelven ambiguos porque «la razón no puede ser sino esclava y sirvienta de las pasiones».

El movimiento conocido como la Ilustración tuvo una vertiente radical que quiso socavar los fundamentos de todo desprecio de la vida en bruto, de toda superchería controladora y de todo poderío dominador jerarquizante, atentando contra la religión, la moralidad y la civilización misma. Fue en las convulsiones bélicas de los siglos XVII y XVIII donde, debido al intercambio político y cultural de los Países Bajos, Inglaterra, Alemania y Francia, más fuerza cobró esta vertiente radical, de la cual nos centraremos en los literatos libertinos franceses, esos “envenenadores públicos” que fueron quienes más atentaron contra las costumbres, arremetiendo contra tabúes y prohibiciones sexuales en pro de la libertad de pensamiento y acto.

«El libertinaje es un extravío de los sentidos que supone la ruptura total de todos los frenos, el desprecio más soberano hacia todos los prejuicios, el derrocamiento total de todo culto, el más profundo horror a toda especie de moral»

A Mauro Armiño no puedo concebirlo sino como un Briareo hecatónquiro, ese titán griego de cincuenta cabezas y cien manos, pues su labor como traductor ha sido colosal (Proust, Casanova, Molière, Sade, Rimbaud, por mencionar sus trabajos más extensos) además de ser las mejores que conozco, y sin embargo le aplico el adjetivo de óptimo aunando a lo anterior sus notas eruditas y estudios introductorios, en los que sintetiza una pluralidad de factores cruciales de la manera más elegante y didáctica, lo que me hace difícil creer que no sea un sapientísimo vampiro milenario. Pero el culmen radica en lo que elije y descarta: no puede ser sino el heredero legítimo actual de la vertiente radical de la Ilustración al implantar los fundamentos sintetizados.

«no estar sometido a nada, ni a las pulsiones de la naturaleza, ni a los vértigos del sentimiento, ni al código social que para él es un juego. Puesto que la nobleza no cree ya en las “virtudes” que la fundan (y que la justifican), puesto que ser noble no es más un ejercicio de estilo, el libertino sólo se reconoce en una sola exigencia: estar a la altura de su reputación. Esa es su gloria y ese su prestigio»

En esta compilación, Armiño nos muestra el despliegue gradual del libertinismo ateo, ilustrado, materialista, revolucionario, reivindicador de la sexualidad como múltiple expresión humana, que comienza, en los primeros cuentos, con la sugerencia tímida autocensurada hasta la brutalidad radical intransigente en los últimos. Nos explica que lo que ahora entendemos por cuento o relato antes no se diferenciaba del todo, ni por longitud ni por estructura ni por temática, por lo que el más corto abarca unas cuatro páginas y los más extensos un centenar, unos se confunden con la crónica o con el panfleto, otros con la novela, unos juegan con la fantasía de manera exagerada y otros dan un lugar amplio a la crítica teórica, a la filosofía o a la descripción arquitectónica (La petite maison, Las campanillas).

Pese a que en un momento fueron escritores de renombre, estoy seguro de que casi nadie conocerá ni a la mitad de los autores que constan en el índice: Voltaire, Godard de Beuchamps, Claude de Crébillon, Godard d’Aucour, Voisenon, Guillard de Servigné, Fougeret de Monbron, Boufflers, Jean-François de Bastide, Vivant Denon, Pidansat de Mairobert, Pigault-Lebrun, Marqués de Sade. Por cuestión de espacio, comentaré brevemente sólo los textos que me causaron fuerte impresión:

Voltaire es un autor inconfundible desde las primeras líneas, obligándonos a reír al destacar la crudeza de cierta condición particular y contrastarla con otra radicalmente distinta. En este cuento (4 páginas) se trata de la condición económico social diferente, la capacidad e incapacidad física, la belleza y la fealdad, optimismo y pesimismo, descontento, alegría ilusoria y verdadera; donde toda esperanza no es sino ilusión y, sin embargo, nos muestra que es mejor optar por la sabiduría del pueblo empobrecido que sabe que lo futuro no es sino imaginario y en nada debe turbar nuestra condición presente, ante la cual, si hay felicidad, lo mejor es esforzarse por disfrutarla tanto como se pueda.

«No hay que contar nunca con el futuro»

 

«Él no contestaba nada porque estaba asustado y porque, como en ese momento se encontraba en el ejercicio de su profesión, estaba razonablemente borracho»

En Las campanillas, Guillard de Servigné hace una bildungsroman (novela de formación) de un joven que termina en un castillo donde la fiesta es permanente y su objetivo es la seducción y emparejamiento aleatorio de los invitados. Las campanillas son un finísimo dispositivo de espionaje con el cual el propietario escucha a todo el cortejo, descubriendo engaños y secretos pero, sobre todo, disfrutando de un voyeurismo más auditivo que visual.

«Hacemos por la mentira lo que no tendríamos el valor de hacer por la realidad»

Fougeret de Monbron es el único autor del cual Armiño elige dos textos, El canapé color fuego y Margot la remendona. Por este último sería inmediatamente encarcelado, aunque su trayectoria como libertino ya había hecho arder varias ciudades. Conocido como “el cínico de los ilustrados” y apodado por Diderot “el tigre de dos pies”, con Margot la ravadeuse retomará el personaje popular de Margot, quien encarnaba en dichos y canciones a la joven trabajadora coqueta que se daba a la putería, siendo siempre objeto de burla.

En este extenso relato, Margot cambiará la miseria de su empleo y familia al ser cooptada por una madrota, quien le enseñará las artes del ofrecimiento y desempeño sexual, con lo que ascenderá rápidamente en la escala social entre escollos y peligros mortales. Fougeret podrá ser un cínico misantrópico pero no por ello perderá la ocasión para ser didáctico en esta bildungsroman de crudeza y seducción con el público, sobre todo femenino: nos ilustrará acerca de las enfermedades venéreas, los procedimientos de curación, drogas afrodisiacas, las triquiñuelas de distintos sectores sociales para cometer abuso sexual, los métodos abortivos, posiciones sexuales y fetiches, las maneras de sobrevivir entre bestias ávidas de experiencias sexuales extravagantes y perversas en una realidad irrevocable de convulsión e interés, es decir, en la única en la que podemos ser, estar y sufrir pero, ante todo, disfrutar.

«En verdad el señor Platón era un extravagante bromista con su forma de amar. ¿Dónde estaría hoy el género humano si se hubieran seguido las huecas ideas de ese aguafiestas?» 

Pidansat de Mairobert, “la peor lengua de París” según la policía, diagnosticó la “descomposición de la vieja sociedad francesa” anticipando su “cataclismo final” en sus artículos y compilaciones Les Mœurs secrètes du XVIII siècle, Mémoires secrets... y L’Obsevateur anglais. Confesión de una joven inaugura una variante de la novela que se trueca más en crónica pionera, dado que principalmente actuó como periodista (oficio formalmente iniciado en el S. XVIII) desde el círculo de Mme Doublet. En ella describe el súbito ascenso de un niña como la elegida por una secta anandrina (exenta de hombres), develando la realidad oculta de la homosexualidad femenina, proveniente de una antigua tradición clandestina y poderosa, rodeada de lujos y misticismo. Este relato-crónica me fascinó especialmente por las documentaciones realistas de los rituales, fetiches y tradiciones esotéricas, recordándome a la última película de Kubrick, Eyes wide shut pero con un enfoque propio de las herederas de Safo de Lesbos.

La Mesalina francesa encantará particularmente a los fans de la película Marie Antoiniette de Sofía Coppola. Se trata de un relato de las experiencias que tuvo el anónimo autor buscando fortuna en París, cuando sorpresivamente es abordado por una mediadora de una mujer de alta alcurnia para obtener encuentros sexuales discretos. En éste habrá «crudas descripciones de actos eróticos que habrían tenido lugar durante las escapadas nocturnas que tanto María Antonieta como Luis XVI y su entorno aristocrático hacían; en el Trianón, en las terrazas de las Tullerías y en el propio París, buscaban un poco de aire fresco mezclándose con la multitud y su alegría exenta de las coacciones protocolarias: “los grandes cansados de la representación y las obligaciones de la jornada gozaban por la noche de una libertad degenerada en licencia”».

Múltiples veces encarcelado por su propio padre, Pigault-Lebrun finalmente logró ser tomado por muerto para darse a la bohemia y rebeldía radical, deviniendo el libertino favorito del mismísimo Stendhal. Su primera comedia fue prohibida inmediatamente por el clero y la segunda tuvo que ser representada en el exilio en Maastricht. En Calais es tratado como un impostor al tratar de recuperar su existencia legal, posteriormente se desempeña en plena revolución como dramaturgo para después abdicar de su propia obra, anexarla al Index y condenarla a ser destruida en la Restauración napoleónica.

El hijo del burdel nunca será aceptada por Pigault-Lebrun. En esta obra nos situará intempestivamente en tres líneas, con su agilísima prosa, en un abandono parental al haber huido su padre-conde “porque sólo quería perder la virginidad lo antes posible” y su madre al morir en pleno parto; todo lo cual, en cierta medida, puede leerse como un parricidio por parte de Pigault para dar paso a la experiencia sin autoridad ni tutor alguno. El niño será criado por Madame y las prostitutas de la casa, saldrá a un París convulso por el cambio de régimen, donde el Terror está en su apogeo. Esta novela corta con tintes de crónica «mezcla, en cierto modo, el espíritu de los fabliaux medievales y la crítica social de las Luces, sin perder de vista el placer y sus distintas formas, las más audaces, si dejamos de lado al Marqués de Sade, en la afirmación de una igualdad de los sexos ante el placer y el deseo».

«Terminé por darme cuenta de que la primera felicidad para una mujer es quitarle un amante a su compañera, y que la desolación de una rival es uno de sus principales goces» 

Cuentos y relatos libertinos es una excelente compilación de joyas inconseguibles, lo recomiendo en esta época convulsa, los lectores fundamentarán mejor sus creencias respecto a los movimientos en boga del feminismo, el poliamor, LGBT, pansexualismo, además de conocer términos geniales como “socratizar”, “mesalina”, “joyas indiscretas”, “bajo vientre”, “animal de dos lomos”, “secta anandrina” propios del “arte de seducir y el arte de cabalgar”. Y, finalmente, aprovecho para comunicar que en el Fondo de Cultura Económica este libro de más de 600 páginas tiene un descuentazo brutal, por lo que el factor económico disminuye su peso como pretexto para adquirir lo que desde hace tiempo es un artículo de lujo: los buenos libros.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Leticia Flores Farfán dice:

    Buena reseña. Gracias

    Le gusta a 1 persona

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