¿De qué hablamos cuando hablamos de leer?

La revista Lee /Algo es una propuesta para compartir experiencias de lectura. Queremos recomendar esos libros que creemos que todo el mundo debería leer y quizá prevenir de aquellas bombas de humo literario, cuya popularidad responde a una estrategia de marketing y no necesariamente a una propuesta de calidad.

Hay algo raro en los medios culturales hoy en día. Pareciera que todos los periódicos y revistas tuvieran el mismo contenido. Al tratar la literatura, la prensa masiva pocas veces reflexiona sobre el significado íntegro de una obra  ni aporta una perspectiva más profunda que la que aparece en su contraportada. Hay muchísimas excepciones, claro: críticos geniales, revistas en resistencia, pero el panorama en general es un poco desolador.

Estamos en la era del aplauso exagerado y el abucheo impulsivo. Como los libros son productos comerciales, las editoriales exageran hasta la cursilería o el absurdo su promoción. La lectura se considera una actividad positiva, y por eso algunos creen que se vale de todo para incentivarla, incluso las mentiras más disparatadas.

Al leer las contraportadas de las editoriales más prestigiosas resulta extraño percatarse de cómo se repite un discurso hiperbólico de éxito. Cada día aparece un nuevo “heredero de Chejov”, “otra reencarnación de Carver”, “el antepenúltimo escritor borgeano”, “una nueva alma gemela de Rulfo”.

Autores jóvenes con muchísimo talento son devorados por las expectativas de un mercado editorial histérico. Apenas publican un libro y ya los llaman: “El mejor autor de su generación”, “la voz más original de las letras (ponga el país que quiera)”, “El escritor más innovador de las últimas décadas”, “una pluma indispensable para entender las letras contemporáneas”.

¿No es absurdo que se hable del “mejor escritor” de un país,  o de una voz “imprescindible” en un medio tan masivo que edita, sólo en Iberoamérica, doscientos mil libros cada año?

Son etiquetas válidas que usan las editoriales para promocionar un producto cada vez menos frecuentado. Lo extraño es que no exista una alternativa a esta publicidad, ya que en muchas ocasiones ese griterío se confunde con crítica literaria.

En un mercado tan voraz e inestable, las novedades acaparan la sección cultural de los medios y, a menos de que un libro se vuelva inmensamente popular, pasadas las tres semanas de gloria, nunca nadie vuelve a mencionar su existencia. El problema de esta crítica inmediata es que no tiene tiempo de procesar el valor del texto ni de sugerir lecturas alternativas o comparadas.

Lee /Algo es una propuesta para hablar de literatura de calidad sin tener en cuenta la moda pasajera, la promoción a toda costa, los chismes paralelos (bueno, alguno sí que habrá) y los rumores de grandeza. Queremos darle voz a una experiencia de lectura que no esté condicionada por la venta de ejemplares, las ansias de inmortalidad o el amiguismo. No muchos saben que la mayor parte de las reseñas, entrevistas o comentarios críticos son favores que pide el autor o la editorial a los medios de comunicación. De manera que en este intercambio fraternal pocas veces leeremos una opinión sincera e independiente.

Lee /Algo es una revista fundada en Madrid por obsesivos lectores de numerosos países iberoamericanos. Nuestros colaboradores son escritores, periodistas, académicos y ociosos de diferentes partes del globo terráqueo. No creemos en un español neutro sino en la riqueza dialectal del idioma por lo que cada colaborador es libre de escribir sus críticas en el registro de su preferencia. Asimismo, los libros que comentamos pertenecen a diversas tradiciones literarias, así la rumana como la hondureña, pero tenemos en cuenta particularmente los libros escritos en lengua española.

Hablar de un libro no debería consistir en adorar o machacar a un autor , sino en explorar un manuscrito y comprenderlo en el mapa literario. Hay que preguntarnos de dónde viene una obra, cuál es su búsqueda y qué nos despiertan sus hallazgos de acuerdo al tiempo en el que vivimos.

En Lee /Algo creemos que poner en diálogo a la literatura, con argumentos ajenos al compadrazgo o a las influencias del campo cultural, es otra forma de escribirla y reinventarla.